21 marzo 2008

Marilyn Monroe tenía 36 años cuando murió. Los mismos que tengo yo.

Hace unos días viajaba en un tren regional a la ciudad de Sigüenza a hacer unas encuestas. Los trenes regionales o “de media distancia” –eufemismo- son los más primitivos del sistema de ferrocarriles españoles: los que no están electrificados, los que se atrasan, los más lentos. El recorrido cruzaba Castilla-La Mancha, lo que algunos llaman “la España profunda” (haciendo un símil a los estados agrícolas del centro y sur de EEUU), pasando por unos pueblos mínimos de esos que diríamos “el tiempo se detuvo”. Pero el tiempo no se detiene. Para nadie. Claro, hay lugares a los cuales las mayorías ya no van, las empresas no se interesan por ellos y los servicios públicos dejan de asistir, por ello las calles, los negocios, las costumbres siguen igual que antes que comenzase el olvido. Después llegan observadores ajenos al lugar, a veces nosotros mismos, y lo único que podemos decir para expresar ese olvido es decir “el tiempo se detuvo”.

Anoche soñé que me sacaban una foto con un semáforo.

1 comentarios:

Mónica dijo...

Beltri?
y en qué luz estaba el semáforo?